El envolvente universo de Jessie Burton

abril 16, 2020 Por Fran

La Casa de las Miniaturas y La Musa, dos libros que hacen recorrer la vida de mujeres extraordinarias.

Este año me propuse retomar la lectura como un hábito, en el ultimo lustro, había dedicado muy poco tiempo a la lectura por el simple placer de leer, en su lugar había pasado gran parte del tiempo destinado a esta actividad leyendo textos académicos o informativos asociados principalmente a mi área de estudios y, de forma posterior, a mi actividad laboral. En resumen hace mucho tiempo no leía una novela.

Un día, buscando libros de divulgación científica, opte por enfocar mi búsqueda en algún libro de ficción que me produjera interés o curiosidad. Así me encontré con un simpático título que capturó de inmediato mi atención, «La casa de las miniaturas» de Jessie Burton. No conocía a la autora ni mucho menos había escuchado sobre su obra, sin embargo, para quienes me conocen, es sabido cuanto me gustan las cosas pequeñas; nunca me he detenido a pensar en torno a esto, sin embargo, recuerdo que uno de los juguetes más preciados en mi infancia fue un set de té en miniatura, con tazas y teteras pequeñísimas.

Cuando comencé a leer el tan esperado libro, me encontré con una sorpresa maravillosa, estaba lleno de magia, pero a la vez de los más intrigantes secretos. Nella, la protagonista, se enfrentaba a un mundo desconocido, lleno de bruma y cerraduras que no le permitían ver con claridad que acontecía entorno a ella, siendo su única herramienta para ver el mundo una majestuosa casa de muñecas, un elemento que trasciende de ser un juguete y se convierte en un portal a la realidad. La avasallante historia y la forma en que es relatada, genera expectación e intriga en quien lee cada uno de los capítulos y espera con ansias el desenlace del mismo. Al finalizar la lectura, me sentía dentro de un torbellino de emociones, puesto que, con el transcurso de la obra, había experimentado de forma muy cercana los eventos que en ella ocurrían. Albergaba la sensación de querer conservar cada una de las escenas que había leído dentro de una propia casita de muñecas en mi memoria.

El hallazgo de La Musa ocurrió también de forma inesperada, comenzaba un largo periodo de aislamiento y confinamiento sanitario, aún no se definían los parámetros para trabajar desde casa y me encontraba sin libros de ficción en formato físico para leer. En este contexto, comencé a recorrer la aplicación de la Biblioteca Pública Digital y encontré un nuevo título de la autora que había cautivado mi atención hace unos meses. Hace muchos años no leía una novela en formato digital, recuerdo que la ultima vez que lo hice estaba aún en el colegio y ocupaba aquellas preciadas horas de la madrugada, que debía dedicar a dormir, en leer desde un celular.

Al comenzar la lectura debí, en primer lugar, situarme en el espacio geográfico que habitaban los personajes del relato, o en su defecto los lugares de los que procedían, y el contexto que rodeaba cada una de las situaciones. Es increíble como la lectura de una novela lleva a generar interés sobre la geografía o la historia. Luego de ello, y a medida que avanzaba con la lectura, comencé a conjeturar relaciones entre los personajes, los lugares o las épocas que iban asomándose en cada una de las páginas; comencé a buscar respuestas a las preguntas que me planteaba en relación al texto y a tratar de descubrir cuales eran los secretos que se encontraban bajo la piel de cada personaje. Lo que encontré al acercarme al término del relato fue sorprendente, a veces no imaginamos como solo una pieza faltante puede completar un rompecabezas y hacernos vislumbrar al fin un paisaje completo. Recorrer este relato, fue simplemente un viaje maravilloso.

Visualizando los relatos, luego de concluir la lectura, pude percibir que en ambos libros es posible encontrar elementos en común. Cabe mencionar que esto es lo que pude observar desde mi punto de vista y representa una apreciación totalmente personal. Algunos de los elementos que observé fueron los siguientes:

  • Ambas obras, muestran a mujeres jóvenes que enfrentan dificultades que escapan de su control, puesto que provienen de situaciones familiares o contextuales. Sin embargo, logran salir airosas, más fuertes y perseverantes para enfrentar la vida.
  • Existen conexiones entre los personajes y alguna manifestación artística, donde una obra trasciende del elemento físico que representa, para ser un elemento mágico (o como sea que queramos llamarle), que plasma el mundo real como un sueño, algo intangible que solo puede comprenderse a través de la lectura de las obras
  • Nos hacen recorrer sentimientos reales y de gran intensidad, haciendo parecer que cada personaje es un ser cercano, que conocemos o que queremos conocer.

No se si estas relaciones fueron intencionadas o simplemente fueron desarrolladas por mi imaginación a partir de la lectura, pero de todas formas, me parece que nos merecedoras de observación y discusión.

Está demás decir que disfruté enormemente la lectura de «La casa de lasa Miniaturas» y «La Musa», así mismo, espero con expectación leer pronto las otras obras de la autora, que sin duda me encantarán tanto como las que ya he leído.

A quien lea este pequeño comentario, si es que existe un lector, le recomiendo totalmente la lectura de estas novelas, o en caso de que no lo desee, lea cualquier libro que llame su atención. Estoy segura que aquellos libros que nos marcan aparecen por casualidad en nuestras vidas..